La amistad sentimental comprende cinco etapas:
La amistad desinteresada; si la amistad surge de la amistad que se forma entre
un hombre y una mujer. Para tener una amistad sentimental de éxito, hay que aprender a tener amistades positivas.
La amistad se intensifica y adquiere una tonalidad sentimental; esta etapa de sentimentalismo incipiente puede adquirirse en tres fases: casual, especial y definitiva. La amistad sentimental casual no contiene una participación emocional especial. En este caso, los adolescentes establecen amistad con alguien del otro sexo.
Pre-Compromiso; este es un concepto relativamente nuevo que se aplica al periodo que transcurre entre la amistad sentimental definitiva y el compromiso oficial que inicia el noviazgo.
Noviazgo formal; en el noviazgo, la pareja se compromete a casarse intercambiando algún símbolo de su compromiso mutuo, también anuncian públicamente su intención de casarse, concluyen su exploración de las personalidades y establecen una fecha para planear la boda.
La quinta y ultima etapa es el matrimonio; el matrimonio es la culminación del noviazgo. Lamentablemente del 40 al 50% de los noviazgos no se concretan en el matrimonio porque rompen prematuramente.
3. El novi
azgo desde el punto de vista de los padres
Nadie se preocupa más que tus padres de tu elección final del que será tu cónyuge para toda la vida. En cierto sentido, tus padres participan contigo de tu amistad sentimental. Reviven lo que ellos mismos experimentaron años antes y eso los rejuvenece.
4. Los conflictos de una pareja
Los malos entendidos no son necesariamente malos. En efecto, los miembros de cualquier pareja que interactúan sinceramente experimentan conflictos. Cuando la relación deja de ser casual y se convierte en una amistad mas seria, ocurren diversos cambios. Vivo de ellos es el aumento de conflictos y sentimientos negativos. Esos conflictos pueden utilizarse para producir efectos positivos, ya que son los medios por los que la pareja procura resolver las diferencias con el aumento de intimidad y al conocer más de cerca las necesidades mutuas. Sin embargo, cuando esos conflictos son más numerosos y duran más que los momentos de felicidad, cuando quedan sin resolver y se toman cada vez más dolorosos, entonces tal vez a llegado el momento de preguntarse:
¿Vale la pena continuar con el noviazgo?
Aunque pueda resultar admitirlo, tales conflictos con frecuencia indican las necesidades de un mayor desarrollo de ciertos aspectos de la personalidad. Tal vez ninguno de los integrantes de la pareja está listo para una amistad sentimental más seria.

LA ABSTINENCIA SEXUAL
El tema de la abstinencia de relaciones sexuales antes del matrimonio es otro de los puntos que deben tratarse ampliamente con los jóvenes. A continuación mencionaremos algunos argumentos que pueden ser útiles a los padres y a los maestros al dialogar con los muchachos.
"La virginidad ya está pasada de moda", dicen algunas personas con aire de ser muy liberales. Los valores nunca podrán estar pasados de moda, aún cuando es difícil conseguirlos, porque depende de la voluntad de la persona hacerlos propios, y es indispensable que tengan un significado y representen un bien para ella.
Los medios de comunicación masiva y algunos seudointelectuales, e incluso la concepción biologicista del sexo humano, han ido desvirtuando la razón profunda de la abstinencia sexual como un valor en la conducta de las personas, antes del matrimonio y fuera de él. Los jóvenes (hombres y mujeres) con frecuencia se apenan cuando confiesan que no han tenido relaciones sexuales, pues sienten como si se tratara de una disculpa por no haber hecho algo que deberían hacer. Todo ello, por supuesto, es reflejo de una sociedad que tiende al libertinaje y de la educación biologicista que padecemos.
Las personas que no aprecian la abstinencia sexual no han comprendido plenamente lo que ésta significa, y sólo han puesto énfasis en el lado negativo de la misma. Para estas personas, abstinencia es sinónimo de represión, y no libertad como realmente lo es. Como ejemplo, puede ser útil la siguiente anécdota de consultorio:
Recuerdo que hace pocos años fue enviada a su consulta una joven de 23 años, derivada del departamento de trabajo social. El motivo de su consulta: virginidad a los 23 años.
Se le preguntó por qué era virgen y ella, apenada, dijo con voz vacilante:
"Así fui educada, mi familia es muy conservadora."
"Y tú, ¿qué opinas de eso?", le preguntaron de nuevo.
Con voz que denotaba casi temor, y vergüenza, me dijo: "Yo estoy contenta así, quisiera llegar así, quisiera llegar virgen al matrimonio. . ."
"Te felicito -le dije- y deseo que no te dejes manipular. . ."
Pero esta historia no terminó ahí, pues como no la enviaron a solicitar ayuda psicológica, se acusó de no habérsele atendido de manera adecuada a una paciente (¿enferma de castidad?).
Seguramente las trabajadoras sociales pensaban que habían dejado ir a una loca furiosa en potencia. . .
En este caso se nota la influencia y la presión que algunas personas que laboran dentro del área médica o educativa ejercen en los jóvenes; muchos de ellos, si no cuentan con normas claras en sus hogares, sólo podrán tomar como parámetros las impuestas por otros.
¿Por qué esta joven estaba apenada?, ¿es mala la abstinencia sexual?, ¿produce daño físico o psicológico ser abstinente sexual?
De acuerdo con Schiller, en la actualidad algunos valores producen vergüenza, pero no por ellos en sí, sino porque no se han sabido presentar en forma positiva. Es necesario comentar con los jóvenes que la persona humana es un ser de razón, que no está determinada de ninguna forma por sus impulsos o instintos; con su razón debe controlar sus impulsos, y no al revés. Si la sexualidad humana se basa solamente en el funcionamiento hormonal o impulsivo, se deshumaniza, se hace infrahumana, pues aquello que es natural en un animal, que no tiene razonamiento, no lo es en el ser humano, que es dueño de sus actos.
La energía sexual es una energía de creación, que puede ser canalizada a otras actividades diferentes de la genitalidad. Los humanos no necesitamos relaciones sexuales para vivir, pero sí necesitamos amor. Cuando la relación humana se centra en la genitalidad, sin interiorizarse en el valor y los fines de la persona, la relación sexual se convierte en pensamientos, sus valores, sus metas), sino sólo su cuerpo, porque proporciona placer.